Irreverencias. Una provocación a la inteligencia artificial.

Ya en el siglo XVIII Diderot y D´Alembert alertaban a sus lectores acerca de la apariencia humana de una serie de máquinas que, a decir verdad, eran resultado de una construcción tecno-científica. En la entrada correspondiente a “autómata” incluida en La Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, los autores definían a estos inventos como un conjunto de mecanismos complejos, destinados a ejecutar acciones que parecían ser el producto de una inteligencia o comportamiento humano, aunque en realidad simplemente (¿simplemente?) se trataban de diseños ingenieriles. Un ejemplo de ello es El Turco —casualmente el mismo nombre acuñado por Amazon.com para designar a su plataforma de crowdsourcing lanzada en 2005—, autómata creado por Wolfgang von Kempelen en 1769 sobre el cual mucho ha sido dicho y escrito. Un maniquí con túnica y turbante, montado sobre una cabina de madera, emulaba un mecanismo autónomo con capacidades sorprendentemente similares a las humanas. Sin embargo, en el interior de la estructura se escondía un jugador de carne y hueso, quien observaba las posiciones de las piezas mediante un sistema de espejos y operaba la máquina en consecuencia.

De manera semejante a El Turco, las capacidades cognitivas de las inteligencias artificiales contemporáneas imitan a la inteligencia humana. Ahora los engranajes de la maquinaria moderna han sido sustituidos por combinaciones de algoritmos, machine learning, modelos de redes neuronales, interpretación y generación de lenguaje natural, visión por computadora y tantas otras técnicas a través de las cuales la automatización hoy ya no solo implica la simulación de nuestros comportamientos y decisiones, sino además la posibilidad de superarnos inconmensurablemente a la hora de resolver cálculos complejos y procesar vastos conjuntos de datos. Pero entre la plena fascinación tecnofílica consagrada a exaltar la fuerza positiva de la IA y sus beneficios potenciales en diferentes estratos de la vida, y el terror distópico que predice el fin de la humanidad —o por lo menos vaticina la deshumanización radical de las interacciones sociales—, se abre un espacio de incertidumbre. Allí donde se entrelazan extractivismos de recursos naturales, explotación cognitiva de mano de obra humana y el uso intensivo de algoritmos abocados a eficientizar toda clase de tareas, se vuelve evidente una dimensión material que provoca y cuestiona la mera artificialidad de estas inteligencias.

Irreverencias reúne obras de cinco artistas rioplatenses que desacralizan los usos esperados de la inteligencia artificial mediante modos de hacer no instituidos en la cultura digital dominante; errores intencionales que se atreven a interrumpir el correcto comportamiento de sistemas que simulan transparencia pero que a fin de cuentas ocultan sus medios, materiales y lógicas de funcionamiento; apariencias engañosas que osan persuadirnos sobre la ejecución mediada por inteligencias computacionales mientras denuncian la devastación del planeta; construcciones semánticas que arriesgan nuevos glosarios posibles en un mundo regido por la técnica; artificios que desacatan su pretendida invisibilización para mostrar los hilos de toda ficción, aun aquella producida por tecnologías cognitivas.
He aquí una colección de gestos irreverentes, tan humanos como intencionales.

Jazmín Adler

Mateo Amaral

La voz no humana, 2025
Video multicanal. Simulación y animación 3D, sonido stereo. Duración: 20 min.

Se espera que las IA procesen inmensas cantidades de datos de manera eficiente, precisa y satisfactoria, al mismo tiempo que mejoren su rendimiento en el transcurso del tiempo. En La voz no humana, sin embargo, las voces de los Entes evidencian errores o alucinaciones. Estos personajes habitan una simulación virtual producida con un software de videojuegos. Sus interacciones en tiempo real comparten en un lenguaje alienígena reflexiones sobre la existencia. Dicho lenguaje se basa en idiomas humanos pero deviene en conversaciones incomprensibles. Al no poder responder al prompt introducido, las redes neuronales distorsionan la información con la que fueron entrenadas y así dan una respuesta tentativa. Esta obra forma parte del proyecto Éramos la humanidad, realizado en colaboración con Joan Sol
Roo, el cual imagina evoluciones post físicas de la vida, donde lenguaje y tecnología son resignificados por la naturaleza para dar lugar a nuevas formas de conciencia.

Sigilos F, 2025
Escultura, impresión 3D, video. Medidas: 58 x 60 x 7 cm. Duración: 20 min.

Los sigilos son símbolos o dibujos empleados en la magia para invocar entidades espirituales. En la obra de Amaral, una escultura creada mediante modelado digital e impresión 3D alberga una sucesión de dibujos en movimiento producidos en tiempo real por una simulación generativa. De la recombinación de fragmentos individuales –modelos 3D diseñados por el artista tomando inspiración del lenguaje de distintas culturas–, resultan infinitas variaciones, concebidas como nuevos sigilos para el desarrollo de
una conciencia no humana.

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Valentina Cardellino

Mantén la calma, 2025
Instalación y video performance.

Las IA se encuentran diseñadas para interactuar con los usuarios de manera eficiente, amable y neutral. Este sesgo complaciente se traduce en una suerte de cordialidad mecánica que procura emular lo humano pero, paradójicamente, excluye el plano de las pasiones. La obra de Cardellino toma como punto de partida los videos de seguridad de los aviones, y establece un paralelismo entre la “sonrisa de servicio” de las azafatas hacia los pasajeros y el “filtro de confort” propio de las IA para generar experiencias positivas en los usuarios. En la videoperformace, las sonrisas desafectadas de la tripulación contrastan con la urgencia sugerida por las imágenes, las cuales exhiben las consecuencias del cambio climático en escenarios tan distópicos como reales.

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Fernando Foglino

La patria se hizo a caballete, 2025
Madera y cuero. Frase repujada sobre carona.

Tablas y costillas de madera componen el esqueleto de un caballo que replica el utilizado por Juan Manuel Blanes para fotografiar en su taller a los militares retratados en su obra La Revista de 1885. El título de la pieza de Foglino subvierte el lema de la épica rural “la patria se hizo a caballo”, expresión rioplatense tradicional. En tiempos de fakes generados por IA, la crisis de nociones canónicas como autenticidad y autoría, y las difuminaciones de las fronteras ficción/realidad, esta obra cuestiona cómo la práctica artística
contribuye con las narrativas sobre la idea de patria desde el acto de representación.

Código rural, 2024-2025
Instalación en dos pantallas verticales sincronizadas.

Dos pantallas contraponen imágenes relativas a distintas concepciones de gaucho construidas en la mitología y la literatura rioplatenses. Por un lado, el gaucho como símbolo de indisciplina en la campaña, “vago y malhechor”; por otro, el héroe romántico, libre y rebelde, quien desafía las convenciones sociales para defender sus propios ideales. En una de las pantallas se proyectan fotografías de los presos recluidos en el Taller de Adoquines de la Penitenciaría de la calle Miguelete —hoy EAC— (1877), mientras que en la otra se visualizan rostros de los gauchitos pintados por Blanes (1879-1884) al calor de la moda gauchesca iniciada con la exposición universal de 1867.

Guri, 2025
Instalación de video en dos televisores color Microsonic de 14’’ sincronizados.

A la manera del Face Swap de la IA, en televisores de los ochentas se presentan simultáneamente dos escenas procedentes de películas producidas en Uruguay con la creación de la Dirección Nacional de Relaciones Públicas (DINARP), en 1975. Una de ellas consiste en el largometraje Guri, protagonizado por Enrique Guarnero, destinado a reconstruir las costumbres del gaucho de principios de siglo, forjando así un nuevo proyecto de país mediante el discurso fundacional. La otra versión del film, The Young Gaucho, fue interpretada por la estrella hollywoodense Eli Wallach y realizada como producto uruguayo for export.

Frac, 2025
Animación vectorial en loop, reproducida en holograma

Veintinueve dibujos muestran la figura de un caballero de frac ensayando distintas poses. Estos bocetos constituyen los estudios realizados por Blanes para la obra El presidente Roca inaugura el período legislativo de 1886. Si el poder es resultado de un exhaustivo ensayo, cada una de estas posturas no suponen únicamente signos de estatus, sino también construcciones simbólicas de autoridad. cada una de estas posturas no suponen únicamente signos de estatus, sino también construcciones simbólicas de autoridad.

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Florencia Levy

Cientos de millones de años para estas formas, versión 2025
Video instalación en cinco pantallas con sonido sincronizado en cinco canales.

La omnipresencia de las IA en la automatización de los procesos con frecuencia induce a presuponer la injerencia de las redes generativas en la creación de toda clase de imágenes. Sin embargo, la propuesta de Levy — una obra audiovisual inmersiva concebida como una pieza coral para doce entidades post-humanas o metahumanos—, pone en jaque la primacía de los algoritmos de IA en la emulación de realidad. Mediante CGI (Computer Generated Imaginary), técnicas de captura de movimiento y la grabación de doce voces, la artista crea un coro que canta al unísono acerca de la minería en aguas profundas, las implicancias de la recuperación de nódulos polimetálicos y las consecuencias medioambientales de su extracción. En palabras de los metahumanos: “Si pudiéramos comenzar por algo, ¿qué sería?”.

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Paola Monzillo
Neologismos, 2025
Videoinstalación en dos canales. Duración: 15 min.

A través del lenguaje, las IA filtran, organizan y generan información, al mismo tiempo que legitiman sus propias decisiones. Neologismos propone un glosario imaginario y posible de términos que exploran las relaciones entre tecnología, poder y resistencia en el contexto de la digitalización y el auge de las inteligencias artificiales. Un conjunto de palabras preexistentes son manipuladas y reconfiguradas para dar lugar a la creación de nuevos conceptos. Este ejercicio es acompañado por un diálogo simultáneo con una IA que se empecina en definir, en tiempo real, todas aquellas palabras que detecta como nuevas. Mientras que algunos términos refieren a nociones de desigualdad y control, vinculando formas de dominación tradicionales con prácticas digitales contemporáneas, otras categorías buscan nombrar aquellos fenómenos emergentes que irrumpen en nuestra propia era.




Lugar

Espacio de Arte Contemporáneo (EAC)

Periodo

2 de Abril 2025 — 22 de Junio 2025

Curaduria

Jazmín Adler

Artistas

Mateo Amaral (Ar), Florencia Levy (Ar), Fernando Foglino (Uy), Valentina Cardellino (Uy) y Paola Monzillo (Uy)

Créditos fotográficos

Foto: Mantén la calma_Valentina Cardellino_2025


Auspicios

Proyecto seleccionado por Fondo Concursable para la Cultura

Tags

Arte Contemporáneo Buenos Aires Cuerpos Distopía Futuro Inteligencia artificial Montevideo Procesos

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